En 1907, la esterilización obligatoria adquirió valor legal en el estado de Idaho. A partir de ese momento, le siguieron otros Estados más y se establecieron leyes prohibitivas del matrimonio entre imbéciles e idiotas.
Albert Edward Wiggan publicaría artículos con títulos tan directos como el que refleja la portada de esta revista: "¿Debemos reproducir o esterilizar a los defectuosos?"
Las leyes permitían la esterilización coercitiva estatal, siempre que fuese decidida por un Tribunal y aplicada a individuos recogidos en instituciones públicas considerados como débiles mentales, locos, epilépticos, criminales habituales, degenerados morales y perversos sexuales, quienes con sus actos y descendencia amenazaban la sociedad (de los ricos) con sus actos y descendencia.
La mentalidad norteamericana consideraba que la esterilización no era una pena impuesta, sino “una medida protectora”, como la vacunación.
Frenar la reproducción de algunos sectores de la sociedad (a menudo los más vulnerables) a fin de controlar los índices de natalidad, sigue realizándose en ciertos lugares del mundo. En Occidente y más concretamente en Estados Unidos, se convirtió en el arma de principios del siglo XX para frenar el mestizaje debido a las olas de inmigrantes que llegaban a un país racista.
La castración quirúrgica o el consumo de medicamentos propicios estuvieron a la orden del día hasta que el gobierno decidió abolir esta aberración contra los derechos humanos... recién en la década de los 70.
El oso de la oscuridad 🐻


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